
Caratula libro 'Diarios de Bicicleta' de David Byrne
El músico se ha convertido en uno de los abanderados de la cultura en dos ruedas. Presenta en Colombia su libro ‘Bicycle Diaries’.
En la estrepitosa Nueva York, es usual ver a David Byrne -una de las figuras más interesantes de la música desde mediados de los años 70- en su bicicleta de ruta, paseando solo por las calles. Él dice que incluso una vez llegó en ella a un concierto que iba a dar en el Carnegie Hall. Y no es que sea un adicto al ejercicio: simplemente es un cazador de experiencias, sonidos y sensaciones.
El músico multitalentoso, quien es también artista plástico, productor y cineasta, entre otras cosas, viene a Bogotá para compartir las emociones que le ha generado este hábito en dos ruedas, en diferentes ciudades del mundo, y que ha compilado en el libro ‘Bicycle Diaries’. El foro con el artista, organizado por la Fundación Mejor en Bici, será este sábado 23 de julio.
El texto, que también tiene su versión en audiolibro, con su narración y, por supuesto, su música, está dividido en capítulos: San Francisco, Sydney, Manila, Buenos Aires, Berlín, Londres, Estambul, etc.
La dedicación de Byrne al tema se ha convertido en una bandera de los positivistas en torno al uso de la bicicleta. Incluso diseñó cicloparqueaderos que la Policía de Nueva York instaló en diferentes calles de Manhattan.
El ex líder de Talking Heads, fundador del prestigioso sello Luaka Bop -que descubrió a la peruana Susana Baca y presentó ante el mundo a la banda colombiana Bloque, de Iván Benavides, en los 90-, y músico apreciado entre conocedores por su aporte experimental al sonido pop, habló con EL TIEMPO acerca de su pasión por la bicicleta, que es apenas comparable con la que siente por componer.
¿Qué encuentra especial en la experiencia de andar en bicicleta?
El sentido de la libertad. Como músico, eso fue algo que reconocí y valoré inmediatamente. Después me di cuenta de que también era barato, práctico y hacía un poco de ejercicio, pero la primera reacción fue emocional.
¿Cuál ciudad le brindó el recorrido más interesante?
Por supuesto, hay ciudades como Copenhagen que son muy amigables con la cultura de la bicicleta. Pero debo señalar algo: aunque digamos ‘oh, bueno, eso está bien por los daneses, ellos no son como nosotros’, ellos también ofrecieron mucha resistencia a los cambios. También dijeron alguna vez “nosotros, los daneses, nunca dejaremos de usar nuestros carros”, y al menos ¡la mitad de ellos lo hicieron!
Pero son las otras ciudades, las sorpresas, las que resultan más divertidas; esas en las que nadie más pensaría en montar en bicicleta, como Roma, Estambul o Buenos Aires. En esos lugares, sientes que estás descubriendo algo: nuevas sendas, nuevas conexiones y rutas que no habían sido planeadas ni nadie te las había dicho. La experiencia no es mediada por nadie, y eso es algo excitante. Se convierte en una buena historia cuando llegas a casa.
¿Qué necesitamos para disfrutarlo tanto como usted? ¿Se trata solo de decidirse a salir o se necesita una disposición especial?
Mi posición es que no necesitas ropa especial ¡Yo he montado en bicicleta, en vestido, para llegar a una presentación al Carnegie Hall! Tampoco necesitas ajustarte a la idea de que no puedes llegar en ella a la oficina o a verte con amigos en la tarde. Yo no monto en bicicleta como un deporte.
Monto para ir a mi oficina y verme con amigos en algún restaurante, o para ir a una película. En días muy calientes claro, puedo empaparme un poco, pero si me relajo, no llego sudando. He visto mujeres en Nueva York que se suben a la bicicleta en tacones y ropa elegante ¡en serio!
Al escuchar su audiolibro, es difícil no pensar en una música elaborada con los sonidos de la calle. Como músico ¿Cómo lo inspira la calle?
Hacer este audiolibro fue una excelente forma de recordar que nuestra experiencia aural de un lugar es difícil de reproducir en una grabación. Con nuestro cerebro y oídos, tenemos la habilidad de filtrar y separar los sonidos ambientales: escuchamos a un camión que pasa, o una motocicleta, pero si intentamos capturar ese sonido con un micrófono, descubrimos que hay muchos otros sonidos presentes también, como perros, otros vehículos, el viento, un avión a la distancia.
Podemos oír las conversaciones de nuestros amigos en un restaurante lleno -a veces- pero si grabas este mismo ambiente y el micrófono no está lo suficientemente cerca a ellos, lo que tienes es la grabación del caos, y entender lo que están diciendo será imposible. La realidad es completamente subjetiva. Lo que nosotros experimentamos no es realidad sino una versión filtrada de ella.
HACIENDO MEMORIA DE SU CARRERA
Byrne es un hombre que antepone sus principios, algo que no es fácil de hacer en el cada vez más complejo escenario de la música. Por ejemplo, nunca ha dejado que sus canciones sean utilizadas para campañas publicitarias de ningún tipo.
En alguna ocasión, el político republicano Charlie Crist, quien se había lanzado como candidato a Gobernador de Florida, utilizó sin permiso de Byrne una de sus canciones con Talking Heads, ‘Road to Nowhere’.
La feroz respuesta legal no se hizo esperar, y Crist tuvo que publicar una disculpa pública, en video a través de su página web oficial y YouTube (http://bit.ly/gqkF4d) en la que dejó claro que el músico está por encima del bien y del mal: No era solo una violación de derecho de autor, sino de sus principios más íntegros.
¿Qué recuerda de esos viajes que le permitieron descubrir gente como la de Bloque?
Había escuchado a Bloque antes de mi viaje a Bogotá (en los 90). Pero nunca los había visto en vivo, y cuando lo hice, me convencí de que ellos tenían una de las mejores bandas, de cualquier tipo de música, que haya escuchado y visto en mi vida.
Algunos críticos en Estados Unidos estuvieron de acuerdo, pero pese al increíble esfuerzo de la banda por invadir el norte, no mucha gente estaba abierta a entender lo que ellos estaban haciendo en ese momento.
Recuerdo que escuche otras músicas en ese viaje. Recuerdo a Ekhymosis. También a un gran artista electrónico muy innovador, de Medellín.
Susana Baca es hoy muy reconocida, pero ella afirma que, sin su apoyo, habría sido otro artista invisible porque antes de Luaka Bop, ‘a nadie le importaba en su país’… ¿Cree que Latinoamérica tiene problemas para descubrir el valor de sus raíces culturales?
¡Esto no es único de Latinoamérica! Durante décadas, muchos músicos de jazz estadounidenses han tenido que radicarse en Europa para poder vivir. Mis amigos de Lambchop, una banda de Nashville (EE. UU.), están en la misma situación, pueden llenar teatros en Europa, pero difícilmente pueden lograr que la gente vaya a un club en Nueva York. Me alegra mucho que Susana sea escuchada y apreciada.
Hoy hablamos de ‘nueva música colombiana’, una etiqueta y un mercado en crecimiento. Además, la cumbia colombiana suena en discotecas en Nueva York y Europa, con mezclas electrónicas y otros ingredientes. ¿Qué piensa de esta explosión? ¿Es positiva para las raíces?
Es genial. Por supuesto, a veces las mezclas de los DJs son menos excitantes fuera del club, para mis oídos ya no son tan envolventes cuando las escucho en casa. Pero todo es bueno. Uno espera que las bandas de cumbia fusión y del afro pacífico colombiano también sean escuchadas en vivo acá, pero es más costoso para ellas poder viajar y hacer giras. Espero que pueda pasar.
Con toda la globalización, Internet, y los músicos que cruzan barreras entre géneros, ¿Considera que es un buen momento para la música?
Creo que lo interesante es pensar cuál es la situación de la música en torno a lo alternativo, lo independiente y lo popular en estos días. Shakira puede ser genial, pero ¿cómo sobreviven los demás?
Es difícil vivir como músico pensando en la venta de discos en estos días. Muchos artistas sobreviven de sus shows en vivo, o licenciando su música para películas o televisión, o de alguna otra manera.
La era de las producciones costosísimas se ha acabado para muchos. Pero por fortuna, los costos de grabar también cayeron al mismo tiempo.
Sé de un compositor en Portland que hace impresionantes arreglos orquestales de sus canciones, y lo increible es que graba un instrumento a la vez, para no gastar dinero. Aún no tiene ningún disco en el mercado, pero está haciendo música maravillosa. Para mi, esa es la prueba de que los músicos encontrarán el camino para hacer lo que quieran, incluso si las circunstancias cambian.
FIGURA FUNDAMENTAL EN LA MÚSICA
El nombre de David Byrne es garantía de música de gran factura. Desde mediados de los 70 y hasta 1991, fue el corazón de la mítica banda de new wave Talking Heads (’Psycho Killer’, ‘Burning Down The House’, ‘Once In a Lifetime’), pero en paralelo hizo una carrera en solitario brillante, con álbumes como ‘My Life in the Bush of Ghosts’ (1981, pero totalmente adelantado a su tiempo), ‘Rei Momo’ (1989), ‘Feelings’ (1997) o ‘Look Into the Eyeball’ (2001).
En los últimos años, ha hecho colaboraciones con grupos como Fatboy Slim. En América Latina, con La Portuaria. Y una en particular, en el proyecto N.A.S.A., con Seu Jorge y Chuck D, entre otros artistas.
FORO SOBRE LA BICICLETA
En el Centro Cultural Gabriel García Márquez este sábado, 5 p.m. Entrada libre, cupo limitado, con inscripción previa. Inscríbase para asistir al foro, en www.mejorenbici.com/davidbyrne